Escultura y Arquitectura en México


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Prehistoria

El hallazgo de Tlapacoya, cerca de la Ciudad de México, es uno de los más antiguos relacionados con la escultura en nuestro país. Los elementos encontrados, instrumentos para la cacería o el uso personal hechos de piedra búrdamente fabricados, datan de entre el 22,000 y el 14,000 A.C. Los grupos de nómadas que existían en nuestro país en esos entonces vivían de la caza y la recolección. En los siguientes 7000 años, con el inicio de la agricultura en nuestro país por los grupos mencionados, el labrado de instrumentos para llevar a cabo esta tarea se desarrolló mucho. De igual manera, se tienen puntas de flecha de la época, que muestran un detalle más fino en sus obras.

No obstante, no fue sino hasta la llamada Fase Tehuacán (2500 A.C. – 1500 A.C.) en que las primeras piezas de barro fueron creadas (o cuando menos son las más antiguas descubiertas). Las sociedades de aquel entonces ya no eran nómadas, comenzaban a establecerse desde siglos antes en lugares fijos. La cerámica empieza a tomar fuerza entonces, con vasijas sencillas, adornos ornamentales y utensilios para la caza o el hogar diversos.


Períodos Preclásico, Clásico y Posclásico

La escultura y la arquitectura en México toman una fuerza desmedida de pronto con la cultura de los Olmecas (1500 A.C. – 300 D.C.) en el período Clásico. Ciudades como La Venta y San Lorenzo muestran una arquitectura muy avanzada para su época, con dudas que prevalecen todavía si fueron construidas en su totalidad con esfuerzo humano únicamente, o si conocían ya la rueda o contaban con animales de carga. En cuanto a la escultura, las colosales cabezas olmecas han dejado a historiadores y científicos impresionados, llegando algunos incluso, como el Dr. Óscar Padilla Lara a hacer declaraciones como "la única explicación razonable para comprender el desarrollo cultural y tecnológico de los olmecas, que después heredarían los mayas, aztecas y demás culturas mesoamericanas, es el contacto con alguna civilización extraterrestre". Se contaba también con máscaras, figurillas de cerámica sencillas y tumbas ricamente adornadas.

En el período Clásico, destacaron tres culturas: Teotihuacana, Maya y Zapoteca. Durante este período, se hicieron las distinciones sociales, las ciudades eran gobernadas, tenían sus sacerdotes, nobles militares, agricultores y artesanos. La Calzada de los Muertos en Teotihuacan, y más todavía las pirámides del Sol y Luna son ejemplos magníficos del poder arquitectónico con el que contaban aquellos pueblos. Lo mismo en los Mayas, con sus techos en forma de cúpulas primitivas en Tulum, Copán y Oxkintok. En cuanto a figuras artesanales, se tenían muchas hechas de obsidiana y jade muy elaboradas que comunicaban sentimientos o creencias religiosas. El color se hizo presente. Cuando se creaban figuras de barro cocido se le pintaba con diferentes colores. Las esculturas de Quetzalcóatl o Tláloc distribuidas en ciudades como las mencionadas talladas en piedra son otra muestra clave del avance que se había logrado en estos campos artísticos.

Para el período Posclásico, la estructura social de las sociedades de la época, principalmente en los aztecas es prácticamente militar. Las conquistas se habían hecho comunes, y la guerra era mucho para lo que se vivía. Los atuendos de soldados, sus armas y demás trabajos artesanales eran fruto de esta situación que se vivía, de la misma manera que con la arquitectura se creaban fortalezas. Las pirámides de Cholula y Xochicalco son muestra de la continuada grandeza arquitectónica de los pueblos mesoamericanos. Sus figuras artesanales seguían haciéndose con los materiales antes mencionados y con los mismos fines, si acaso más elaboradas aún y numerosas.

Como ya se mencionó anteriormente, muchas de las edificaciones y figuras creadas por estas culturas fueron desgraciadamente destruidas a la llegada de los españoles durante la conquista.


Durante el Virreinato

Después de que los españoles conquistaron lo que ahora es México, pusieron a los indios a trabajar en obras religiosas católicas principalmente. Durante los siguientes tres siglos, México se vería realizando retablos, edificando iglesias y elaborando ornamentos para los interiores de éstas. El material preferido ahora, aparte de la piedra y la cerámica, es la madera. El estofado, cubrir las esculturas de madera con una capa de oro, se hizo muy común durante estas épocas. La influencia directa es la renacentista, con algunos toques góticos o bien romanos.

Surgió después el período barroco en Europa, con lo cual, obviamente, la Nueva España se vería influenciada. Las iglesias se ven adornadas en sus exteriores con grandes esculturas que muestran escenas de la religión católica. Los retablos se hacen cada vez más completos y complejos, utilizando también la técnica del estofado se crean obras magníficas. El retablo principal de la Catedral de México, con pinturas del anteriormente mencionado Simón Perynes, el Retablo Mayor de Huejotzingo y el retablo de San Bernardino de Sienna en la iglesia de la misión franciscana en Xochimilco son muestras indelebles del talento con el cual nuestra gente trabajó en esos tiempos. Andrés Concha es otro artista famoso de la época, con obras como el retablo de Yanhuitlán y las pinturas de Coixtlahuaca.

Poco antes de que México lograra su independencia, el arte barroco, con sus ornamentos siendo cada vez más exagerados, devino en un último movimiento artístico: el churrigueresco (en Europa hubo otra transformación del barroco llamado el Rococó, pero no tenían las mismas características). Un ejemplo de un retablo creado bajo los años del churrigueresco se encuentra en el Museo de Historia Mexicana en la ciudad de Monterrey, en el estado de Nuevo León.


Siglo XIX

La independencia de México ocurrió durante el período romántico en el mundo. Todas las artes, teniendo su base en la Europa occidental, pasaron por cambios que transformaron la manera de ver y sentir los alrededores. La Revolución Francesa de 1789 así como la Revolución Norteamericana en 1776, hicieron que el pueblo mexicano poco a poco quisiera librarse del dominio español. Los héroes de la Independencia Mexicana, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y muchos otros, quedarían para siempre emblematizados con cientos de esculturas hechas en piedra, madera y posteriormente bronce para siempre. Lo mismo sucedió con la pintura, la literatura, la música y la arquitectura.

Dos manifestaciones del arte romántico tienen lugar entonces: el final del churrigueresco, también llamado ultrabarroco, y el neoclasicismo. En el ámbito de la escultura, algunos de los sobresalientes son: Manuel Vilar, Felipe Sojo, Carlos Cordier, Jesús Contreras, y Antonio Rivas Mercado

Con la consecución de la Independencia de México, surgieron muchas personas importantes, tanto militares como del clero y la nobleza. Con un pensamiento ahora puesto en la creación de una nueva nación con nombre, creencias y estilo propio, muchos artistas como los mencionados se embarcaron en la tarea de edificar nuevos palacios de gobierno, casas de cultura por todo el país y por supuesto, más esculturas con los héroes de la Independencia. Una nueva nación había nacido.


Siglo XX

Después de la Independencia de México vinieron tiempos turbulentos en una lucha por el poder. Todos los cambios políticos que nuestro país sufría eran llevados a obras de arte. Sin embargo, desde hace tiempo ya se estaba llevando a cabo una reestructuración del país para convertirse en una nación independiente, con todos los servicios que un país desarrollado necesita, y más ahora que era independiente.

Es entonces como comienzan a surgir más escuelas, hospitales, palacios de gobierno, bancos, tiendas, casas y cualquier otra edificación que requiriera una ciudad. La influencia sin embargo siempre estuvo a cargo de los europeos, tan es así que muchas de las obras generadas durante este tiempo tienen toques italianos, franceses y sobre todo, españoles.

En cuanto a movimientos artísticos, llegaron algunos otros nuevos que se experimentaron no solo en una rama del arte, sino en la mayoría de ellas. El expresionismo, el impresionismo, el surrealismo, el cubismo o geometrismo y muchos otros estuvieron presentes en las obras de este siglo, considerado ya como arte contemporáneo.



III. LITERATURA Y MÚSICA EN MÉXICO

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