Notas Musicales

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Dicen que “la música tranquiliza a las bestias”. Probablemente no haya aseveración más cierta que ésta, dado que la música puede en realidad ser medicina para el alma. “La bestia” puede ser el estrés, la tristeza, el enojo, la ansiedad, la depresión o cualquier otro de los males que afectan a la gente de todas las culturas y sociedades. La música relaja, alegra, perdona, anima, rejuvenece e inspira. La música es quizá la forma de arte que alcanza al mayor número de seres humanos.

La historia de la música en sí tiene muchísimas ramificaciones, pero todas provienen de una misma raíz, al igual que las demás formas de arte: expresar sentimientos. Conforme se fueron inventando nuevos instrumentos musicales la música se desarrolló cada vez más, pasando de simples ritmos o melodías sencillas utilizadas en las épocas antiguas a verdaderas joyas de talento en el período barroco con Sebastian Bach, en el clásico con Beethoven y Mozart, o en el romántico con Liszt o Chopin.

Sin embargo, fue la Revolución Industrial, con su mentalidad inventiva puesta en marcha a fondo como nunca antes se había visto, que el cambio en la manera de hacer música se hizo cada vez más notorio, tanto por los nuevos instrumentos que surgieron como por la manera de pensar de la gente. Los conciertos comenzaron a llevarse a cabo con mayor frecuencia (anteriormente se utilizaba la música de los grandes compositores únicamente para recitales privados la mayoría de las veces). La música comenzó a ser un negocio.

Con el surgimiento de instrumentos como la guitarra eléctrica en los años 30’s, la batería acústica que hoy conocemos y muchos otros, la masa popular comenzó a estudiar más frecuentemente instrumentos desde pequeños, enlistados en conservatorios europeos o bien simplemente aprendiendo por su propia cuenta de otros músicos. Hubo una explosión de géneros que fueron desde el jazz hasta el rock y todo lo que se encuentra en medio. El resto es historia.



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