Ópera Profesional

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Mucha gente ve la ópera como a una persona en el centro de un escenario cantando con una voz impresionante, pero en una obra sumamente aburrida. Prefieren sacarle la vuelta, y generalmente es la impresión con la que se quedan. Sin embargo, la ópera es mucho más que eso. Una ópera bien montada se asemeja más al teatro musical que la gente ama de Broadway que a lo que anteriormente se describió.

Las óperas montadas con una buena producción pueden dejar boquiabierto a cualquiera, y garantizan un entretenimiento con un derroche de talento impresionante. Es muy común que la gente vea en las noticias la típica imagen de Luciano Pavarotti o de algún otro cantante de ópera reconocido frente a un atril con una serie de partituras, vestido de etiqueta, y que piense que la ópera es solo eso. Los medios de comunicación cometen el error de llamarle a eso que vemos “ópera” de manera generalizada, cuando no son mas que un recital de arias de distintas óperas, o un concierto de ópera con tintes similares. Una ópera en esencia es personificada sobre un escenario e incluye vestuario, iluminación adecuada, personajes secundarios y demás elementos del teatro común.

Se trata entonces de un tesoro no encontrado aún por muchas personas que solo miran la superficie del tema, que para colmo está manchada con la ignorancia de las personas en los medios. El cantar con potencia no es ópera, es solo un elemento de ella. El ver a Plácido Domingo o a José Carreras vestidos de etiqueta y a María Callas vestida de noche a lado de un piano no abarca completamente el sentido de la ópera. Sería como tomar a quien personificara a Roxie Heart del musical Chicago en una producción de Broadway, ponerle un vestido de noche, y ponerla a cantar estática ante 100,000 personas, ¡y asegurar que están viendo un musical!

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